Honorè Daumier

Honoré Daumier, pintor y caricaturista francés, y cuyas obras, de gran crudeza y dramatismo, tratan lo cotidiano desde una óptica muy marcada de protesta social.

Con siete años se trasladó a París, muy joven trabajo como ujier en un tribunal de justicia y cadete en una librería, luego se dedicó a estudiar pintura y dibujo. De este modo dio inicio a su carrera de artista realizando trabajos en xilografía y la ilustración de anuncios publicitarios en los que se nota el influjo de Charlet. Comenzó su carrera artística dibujando para anuncios publicitarios. Fue empleado de la revista cómica La Caricature y adquirió fama por sus litografías de descarnada sátira política. Una de esas caricaturas, publicada en 1832, mostraba al rey, Luis Felipe I de Orleans, como Gargantúa (el gigante legendario de la obra de François Rabelais), lo que le valió a Daumier seis meses de cárcel. En 1835 debido a la instalación de la censura en Francia, Daumier evitó la caricatura política directa y en su lugar se dedicó a ridiculizar las convenciones y costumbres entonces imperantes. Retornó a la sátira política con la Revolución de 1848. A partir de ese mismo año 1848 se apasionó por la pintura, teniendo entonces un estilo muy influido por Delacroix, Corot, Millet, Rousseau y en sus últimas obras- por Fragonard (Estudio del pintor) y los impresionistas (por ejemplo: La lavandera). A medida que fue perdiendo vista, tuvo que dejar la litografía y centrarse en la pintura, que abordaba con una técnica directa y apenas retocada. Las esculturas de escayola (yeso) y bronce que hizo para utilizar como modelos de sus dibujos de diferentes personas son muy valoradas por coleccionistas y galerías.Daumier fue un dibujante de gran talento y muy prolífico, ya que realizó alrededor de 4000 litografías, 300 dibujos y 200 pinturas. Entre sus principales obras, no fechadas, se incluyen La república, Los ladrones y el asno (Louvre, París) y El levantamiento (Colección Phillips, Washington). Daumier tuvo un gran número de imitadores, pero ninguno de ellos alcanzó la profundidad y agudeza de su estilo. Sus grabados se destacan por la mordacidad descarnada y sin embargo de matices exquisitos y líneas nada exentas de sutileza, al trabajar sarcásticamente los rostros, las expresiones, los gestos, con precisas exageraciones logra dar noción de la personalidad de los sujetos representados. Es interesante notar en sus litografías el sabio uso de las combinaciones cromáticas para lograr sus cometidos de expresar situaciones emotivas en un ámbito social (existe aquí un influjo morigerado desde la obra de Goya); sus litografías tienen una calidad muy próxima a la pintura, en cuanto a su menos conocida pintura, se caracteriza por un patetismo logrado con masas oscuras y contrastes de colores fríos y cálidos, es así que si en sus últimos tiempos Daumier recibió influjos de los impresionistas, él previamente había ya influido en ellos, pero no queda en esto la gravitación de Daumier, también ha influido sobre los expresionistas, por ejemplo en Emil Nolde, Ernst Barlach y Ensor.